viernes, 1 de junio de 2012

SALVACIÓN NACIONAL




                                                                         Oscar Amaya Armijo

Comenzó el circo.

La mentira es la base del discurso que hoy esgrimen unos chuscos metidos a políticos.

Son los candidatos oligarcas que destruyeron el país y que paradójicamente ahora quieren salvarlo.

Los destructores de ayer ahora quieren salvar el país; son los sacrosantos caballeros del humanismo cristiano.

Son una recua de perversos disfrazados de bondad. Sí, eso es lo que son, no cabe duda.

Son los demonios  hablando de bondad desde las propias calendas  del infierno.

Sus palabras son vacías porque vaciada tienen el alma los espurios hijos del  bipartidismo.

Si embargo, hay muchos incautos que aún hoy caen en el aleve canto de sus sirenas, en las mentiras de su aparato mediático.

¿Habrase visto que el victimario quiera salvar a su propia víctima? Esto, sencillamente, es un contrasentido, una falacia.

Salvemos el país, grita  desde el púlpito de la hipocresía el burdo político, hijo malparido del golpe de Estado.

Nada pueden salvar quienes forman parte del desastre nacional.

Ya nadie cree  en los bastardos hijos de la falsa democracia representativa que nos llevó al atolladero.

En realidad, ellos no buscan salvar el país de la tragedia, ellos aspiran, desesperadamente, salvar la ganancia que les genera su propiedad privada y mal habida.

Ellos quieren salvarse de la constituyente y de la refundación nacional, porque le temen a la transformación, le huyen al cambio.

Quieren salvarse del ímpetu enfurecido del pueblo, pero ya es demasiado tarde.

De todas formas,  ya sabemos que la salvación nacional está en manos de la resistencia con sus organizaciones políticas y sociales.

La hora de enterrar el bipartidismo llegó, y no hay forma de salvar ese viejo paradigma de la vergüenza y el desgobierno.   
                                           

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