Gustavo zelaya
Todos los mensajes recibidos por amigos y familiares me llegan, me encantan. Aunque apenas son 60 años los que he cumplido y creo estar pleno, con mucha fuerza, aunque ya ni siquiera pueda jugar 20 minutos en una cancha de básquet, tal vez 10 y estoy frito, pidiendo a gritos un poco de oxígeno, una silla de ruedas y no el fin del partido de mi vida . Pero hay nuevas fuerzas en el cerebro sobre todo a partir del año en que cumplí 57, a partir de junio de 2009 tengo mejores experiencias y mayores ganas de aprender de mi pueblo, de esa gente nuestra tan valiente y generosa; con ellos y desde ellos es que he podido seguir creciendo. No tengo capacidad suficiente de hacer un balance de los años anteriores, es muy temprano y la noche todavía no me alcanza. Pero si los años vividos pudieran plasmarse en un libro contable, el estado de resultado sería siempre favorable.
Aunque en cualquier rincón del país están asesinando mujeres y hombres, están amenazando y aterrorizando a muchas personas que se oponen a la desigualdad y a la injusticia; desalojan campesinos, mutilan personas y las dejan donde sea; y hay otras más, son miles y miles que se organizan, se preparan, luchan y andan en la mano y en su pecho algo poderoso, vital, que nadie puede aplastar, ni los que reprimen tienen la posibilidad de eliminar; tenemos la esperanza de nuestro lado. Tal vez suene muy idealizado, ingenuo o utópico, pero esa esperanza hace posible que avancemos entre tanta dificultad. Y tenemos también la alegría, música, poesía, vino y cerveza, la cultura. Toda esa burlona picaresca de la gente que nos hace ver algo distinto entre tanta oscuridad. Eso que se oculta y que está al final del túnel, esa luz que vamos encontrando poco a poco y que se magnifica a pesar de tanta muerte y la demencial violencia de este brutal sistema.
En 60 años tengo muchas razones para sentirme realmente feliz: iniciando por la madre que me parió, esa bendita mujer; feliz por la jodiona familia que me ha rodeado; por la maravillosa mujer que ha hecho posible un hogar y una múltiple semilla que crece y se forma en cada momento. Y los años que por mucho tiempo aseguré que eran maravillosos, irrepetibles, únicos, por las vivencias, por la música, por el cine, por la literatura y toda la cultura, por los amigos y amigas; esos años entre 1966 y 1978. El tiempo extraordinario en donde supe de Fidel y el Che, John Lennon y Jimi Hendrix, Serrat y Silvio, Pink Floyd y Deep Purple, Julio Cortazar y José Lezama Lima. Y Marx, sobre todo Marx. Había más a la mano y tuve la dicha de experimentar con mucho.
Pero desde el 2009 el momento fue superior, mucho más rico que cualquier otro: es el tiempo de la Resistencia Popular y sus colectivos, es la fase de nuestra Epifanía que expresa nuevos procesos que podrán conducirnos a una vida más digna y más respetuosa de todos y todas. Es el tiempo de LIBRE y de sus líderes que ha convocado a poetas, políticos urbanos y rurales, magos populares, líderes en rebeldía, brujos de la costa, adivinos de las aldeas, curanderos y sobadores de pueblos y barrios, a jóvenes y a viejos, a mujeres orgullosas de su condición y dueñas de su cuerpo, a los músicos, a pintores, a los actores, a los gay, a travestis, a las marginadas etnias, chateadores, lesbianas, curas inconformes, pastores descontentos, a todos los ateos tan sensibles a la injusticia y a los místicos, a los hambrientos campesinos, a los incomprendidos fumadores de mariguana; es el tiempo de los artesanos, los tatuados, sindicalistas, los escritores, los vendedores de banderas y sombreros con la imagen del Che o de la selección. Todos ellos y otros más somos testigos de esta Epifanía que no es una revelación divina sino una posibilidad humana, el proceso de edificar una sociedad diferente y más equitativa; el tiempo de la despreciada chusma, la bulliciosa turba, los cuatro vagos que nunca fueron bien contados y que han sostenido los ideales más decentes de la solidaridad y la justicia y que sabrán instalar a la imaginación en el poder.
Todas esas novedades hacen posible este momento de mi egoísmo, tan personal, tan mío, son mis 60 años de vida en donde tengo agradecimientos para los hombres y las mujeres que me han saludado, a las personas que quiero y que sólo me han dado felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario