domingo, 3 de junio de 2012

ESTA REALIDAD MUERDE…



                                                                    Oscar Amaya Armijo
Esta realidad muerde, lacera, no se puede evadir, aunque uno no quiera, allí te aparecen sus dientes, sus alfileres, punzándote; de nada sirve el paisaje espléndido, las ciudades empotradas en el verde esmeralda, los trinos, las flores, las mariposas, los caseríos de estampas, las cascadas, las selvas, las montañas aun agrestes y ubérrimas, el cielo azul, las parvadas, los mares, los ríos , todo agolpado allí como un paraíso; pero caramba, ello no calma,  no llena, porque allí, también, pegada como costra,  pervive el hambre, la muerte sicariada, el salvajismo de unos cuantos, el latrocinio, la perversidad traducida en ganancia, la carencia, la maldita plusvalía del hartazgo, la opresión, la dictadura montaraz,  los heraldos del terror; allí pulula todo ello con sus pezuñas de averno y ni esa poesía exquisita de los muchachos ni ese arte colgado de los lienzos ni esos pentagramas de blanda luz en las canciones  ni los libros publicados ni aquellas oraciones de las abuelas ni las mujeres tejiendo la vida en cada parto ni los arrullos ni las sonrisas de los abuelos ni los besos en el plenilunio ni las madres con la esperanza atorada en los semblantes ni ese Dios hilvanado en los crepúsculos, todo esto junto, y lo demás que aquí no se nombra, calma ese alarido de esta realidad, que pesa como plomo, que atosiga, que ahoga, que estrangula, que espanta; pero no habrá cobardía en el desvelo ni  se doblegará la fe rediviva ni se apagará ese grito colectivo ni claudicará  ese brazo blandiendo la libertad ni habrá huida  en el holocausto, porque esta patria, niña sorprendida del poeta,  mancillada por esas alimañas de extraña procedencia, volverá a brillar en el erguido pedestal de nuestros pechos …

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